Chistako: Humor médico – Sesión de grupo

Continuando el monotema de chistakos para la última semana de enero, cuando la famosa cuesta se hace más cuesta:

Sesión de terapia de grupo. Cuatro pacientes reunidos.
El terapeuta les pide que se presenten, que digan cuál es su actividad y que comenten por qué la tienen.
– El primero dice: – Me llamo Mario, soy médico dentista porque me gusta que la gente tenga los dientes sanos.
– El segundo dice: – Me llamo Jorge. Soy arquitecto porque me gusta que la gente viva en casas bonitas y confortables.
– La tercera dice: – Me llamo María y soy lesbiana. Soy lesbiana porque me gustan las tetas, las nalgas y me enloquece el sexo con mujeres.
– El cuarto dice: – Soy Manolo, y hasta hace unos minutos estaba convencido que era albañil, pero acabo de descubrir que soy lesbiana.

Chistako: Humor médico – Emergencias

Continuando el monotema de chistakos para la última semana de enero, cuando la famosa cuesta se hace más cuesta:

Al servicio de emergencia médica de una localidad balnearia llama desesperado un turista:
– ¡Ayúdenme! ¡Me quedé dormido al sol boca arriba en la playa y ahora estoy todo quemado! ¿Qué puedo hacer?
– Esta noche, al acostarse -le responde el médico- unte todo su cuerpo con una crema de Aloe Vera, tómese 2 pastillas de Viagra y, lógicamente, duerma boca arriba.
– Lo del Aloe Vera y dormir boca arriba, lo entiendo, pero… ¿para qué las 2 pastillas de Viagra?.
Y el Dr. le responde:
– Para que la sábana no le toque el cuerpo…

Chistako: Humor médico – Con el pediatra

Continuando el monotema de chistakos para la última semana de enero, cuando la famosa cuesta se hace más cuesta:

Una mujer lleva a un bebé recién nacido al doctor.  La enfermera los hace pasar al consultorio.
Cuando el médico se presenta, examina al niño, lo mide, lo pesa y descubre que está debajo del peso normal. Pregunta si lo alimenta con biberón o con el seno materno.
– Seno materno, responde la señora.
– Por favor señora -dice el doctor- descúbrase los pechos.
La mujer obedece, y el médico toca, aprieta, palpa y oprime ambos pechos, en un examen detallado.  Luego le indica a la señora que se cubra y le dice:
– Con razón el niño pesa poco señora, usted no tiene leche.
– Ya lo sé. Soy su abuela, pero estoy tan contenta de haber venido!.