Chistako: Me da lo mismo

Está un hombre en la barra de un bar, cuando siente que le tocan el hombro. Al darse la vuelta se encuentra con un señor con unas facciones un tanto extrañas.

– ¿Mariano? ¿Eres tú?

– Sí, soy yo… ¿Y usted?

– ¡Soy tu primo Jaime! No me reconoces, ¿verdad?

– ¡Jaime, qué alegría! ¿Pero qué te ha pasado en la cara?

– Una desgracia. Podando la hierba de mi jardín tropecé y el cortacésped me pasó por encima de la cara arrancándome el rostro.

– ¿Y cómo te la han regenerado?

– Pues en las cejas me implantaron vello púbico, que me lo tengo que alisar casi todos los días; en las mejillas me pusieron parte del escroto y, para la nariz, la punta de la minga, así que, como ves, tengo un solo agujero…

En eso que su primo no aguanta más, y empieza a descojonarse:

– ¡Lo siento! Supongo que estarás cansado de que la gente se ría de ti.

– Ah, no te preocupes… A mí los comentarios por un huevo me entran y por el otro me salen.

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